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La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de causa desconocida y que evoluciona en brotes a lo largo de la vida. Tiene una predisposición genética importante y muchos de los pacientes presentan algún miembro de la familia afectado. 

Las lesiones cutáneas producidas por la psoriasis son placas inflamatorias, eritematosas, y descamativas. Puede no sólo afectar al tronco y extremidades, sino que existe psoriasis en cuero cabelludo (en forma de placas eritematoqueratósicas) y uñas (onicopatía psoriásica). Además existe un tipo de psoriasis especial que únicamente se manifiesta en pliegues (axilas, ingles,..) tratándose de placas inflamatorias exudativas de bordes bien definidos, muchas veces no diagnosticada. Es muy importante que el dermatólogo pregunte acerca de dolor articular en todo paciente con psoriasis o antecedente familiar de ésta, ya que puede existir afectación de las articulaciones siendo muy invalidante sin un diagnóstico precoz. 

El tratamiento de la psoriasis pasa por gran variedad de tratamientos tópicos, y dependiendo de su severidad y estado general del paciente, puede iniciarse tratamientos sistémicos con un riguroso control dermatológico.