Usamos cookies para ofrecer nuestros servicios, optimizar la experiencia de uso de nuestra web y analizar los hábitos de navegación de nuestros usuarios con fines de mejora y personalización de nuestros contenidos y publicidad. Puede desactivar las cookies. Al seguir navegando sin hacerlo, autoriza el uso de las mismas. Más información sobre las cookies aquí

El melasma (del griego melas que significa negro) es un trastorno adquirido de la piel que se manifiesta como máculas hiperpigmentadas distribuidas simétricamente en cara, cuello y, rara vez, en brazos. La mayoría de casos se producen en mujeres (90%) en edad reproductiva y con tonos de piel oscura (Fitzpatrick tipo IV a VI). A menudo se identifican factores de riesgo como la radiación ultravioleta e influencia hormonal (anticonceptivos orales y embarazo). Otros factores de riesgo son fármacos anticonvulsivos (como la fenitoína), enfermedades del tiroides, medicamentos fototóxicos y la predisposición genética. Se ha demostrado que este trastorno puede tener un impacto significativo en la calidad de vida del paciente, especialmente la afectación facial que puede influir negativamente en la vida social y el bienestar emocional de la persona. Este aspecto puede ocasionar a menudo la aparición de diversos trastornos psicológicos. Un estudio basado en la Melasma Quality of Life Scale (MELASQOL) pone de manifiesto la alteración de estos pacientes en su calidad de vida. El tratamiento del melasma pasa por diversos métodos tanto químicos como físicos que podemos ofrecerle para su mejora y desaparición en algunos casos.