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La rosácea una erupción facial crónica caracterizada por un trasfondo de telangiectasias y eritema con episodios agudos de inflamación con pápulas, pústulas y quistes, no comedones y que empeora con la luz solar. Puede comportar otros síntomas asociados y es más frecuente en adultos, sobre todo en mujeres. La paciente lo que aprecia es un enrojecimiento de sus mejillas por la dilatación capilar.

Por tanto podremos estar ante una rosácea vascular o bien un rosácea inflamatoria. Existen factores desencadenantes que deben ser detectados y controlados (como cambios de temperaturas, alimentos picantes, bebidas alochólicas). Además serán muy importantes los cuidados específicos de la piel ante esta lesión. El tratamiento de la rosácea pasa por cremas o geles de metronidazol al 0.75%, ácido azelaico, retinoides, antibióticos orales, isotretinoína o incluso corticoides orales.

Actualmente, debido a la preocupación de la población comienzan a salir nuevos productos y tratamiento de aplicación tópica que mejora sustancialmente la “rojez” de la cara en dicha patología.