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El acné está considerado como una patología multifactorial destacando como principales causantes la predisposición genética y la hipersecreción sebácea. Es una enfermedad crónica inflamatoria de la unidad pilosebácea de clínica polimorfa: comedones (abiertos y cerrados), pápulas, pústulas, nódulos, quistes, cicatrices; que afecta a un 85% de los adolescentes y a un porcentaje nada despreciable de adultos. 

El tratamiento del acné pasa por una historia clínica y una exploración física exhaustiva, ya que debe ser individualizado y en función del grado de severidad y el estado físico del paciente. En la mayoría de los casos se realizará una colaboración con Cosmetología para establecer los cuidados adecuados para esa determinada lesión, además del tratamiento médico correspondiente que decida Dermatología. Dependiendo del grado de severidad del acné nos moveremos en tres escalones esenciales: primer nivel tópico (cremas específicas, jabones específicos), segundo nivel sistémico (tratamiento antibiótico oral), tercer nivel sistémico (tratamiento con isotretinoína oral).