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La dieta hipocalórica se basa sencillamente una reducción de la ingesta de calorías. Cuando la pérdida de peso que buscamos no es muy elevada (un 5-10% del peso total) podemos realizar una alimentación que contenga todos los macronutrientes (glúcidos, lípidos, proteínas) en las proporciones habituales pero en menor cantidad, de manera que el consumo de una menor carga energética nos hará utilizar las reservas que tenemos acumuladas y disminuir de peso.

La dieta hipocalórica se acompaña siempre de actividad física adecuada y el aporte necesario de micronutrientes. Los controles pueden ser semanales o quincenales en los que se controla el peso y se realiza una revisión de las pautas y se solucionan dudas.

La intención última de esta dieta hipocalórica es una reeducación alimentaria y de hábitos saludables para conseguir el mantenimiento de los logros conseguidos, esto pasa porque el paciente adopte como costumbre una alimentación sana y equilibrada y una actividad física apropiada.