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El carcinoma basocelular es el cáncer cutáneo más frecuente, siendo la incidencia mayor en hombres que en mujeres. Su localización más frecuente es a nivel de cabeza y cuello, y a pesar que su incidencia va aumentando, su tasa de mortalidad va disminuyendo.

Se trata de tumoraciones en forma de placas brillantes, perladas, de bordes bien definidos y de consistencia dura e infiltrada. Pueden tener una tonalidad eritematosa hacia violácea. El estudio dermatológico con dermatoscopio es fundamental demostrando patrones típicos de este tumor.

El tratamiento debe ser quirúrgico y debido a que el factor de riesgo más importante en cuando a su aparición es la radiación ultravioleta, por ello la fotoprotección es un pilar fundamental de su prevención.

Los pacientes con antecedente de carcinoma basocelular deben realizarse un chequeo por parte del dermatólogo periódicamente.