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De forma general, la clasificación de los tumores cutáneos benignos se resume en: tumores epidérmicos, quistes, tumores anexiales y tumores de la dermis e hipodermis. Los más frecuentes dentro de la consulta de dermatología son los siguientes:

1. Queratosis seborreica

Es el tumor epidérmico benigno más frecuente. Suele aparecer en personas mayores de 30 años y consiste en pápulas amarillentas, marronáceas con una superficie verrucosa. Existen métodos químicos y físicos para su destrucción.

2. Quistes epidérmicos

Se trata de nódulos de consistencia quística y móvil que pueden aparecer en cualquier localización cutánea. En ocasiones presentan episodios de inflamación molesta con supuración de su contenido interior. El tratamiento pasa por pautas de antibioterapia oral y tópica, y en casos más molestas la cirugía para su total extirpación.

3. Dermatofibroma

Es el segundo tumor más frecuenta de la piel tras los acrocordones o fibromas blandos. Se trata de lesiones nodulares hiperpigmentadas y redondeadas que en la mayoría de mujeres asientan en las piernas aunque puede asentarse en cualquier localización de la superficie cutánea. Su extirpación es quirúrgica.

4. Acrocordones o fibromas blandos

Lo más importante de esta patología es dejar claro que no se tratan de verrugas, y que por tanto no se deben tratar como tales. Se trata de pápulas color piel o marrón pediculadas que aparecen en zonas de pliegues (cuello, axilas, ingles, cara interna de muslos) debidos al roce constante de la piel. El tratamiento es la extirpación de estos mediante métodos físicos es lo más eficaz.