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La dermatomiositis es una enfermedad autoinmune con afectación muscular y cutánea. En la piel, los pacientes pueden tener diferentes signos como un eritemat rojo violáceo alrededor de los ojos, unas lesiones rojizas en el dorso de articulaciones metacarpofalángicas e interfalángicas, enrojecimiento periungueal, etc. Además los pacientes suelen presentar dolorores articulares.

El pronóstico ha mejorado considerablemente tras la introducción de la corticoterapia. A nivel tópico podremos aplicar cortioides y tacrolimus 0.1% para atenuar las lesiones cutáneas y mejorar el prurito. A nivel sistémico tenemos diferentes opciones terapéuticas como: corticoides orales, azatioprina, ciclofosfamida, metotrexato, ciclosporina,etc.

La esclerodermia es un proceso crónico cuyas manifestaciones cutáneas son: edema, esclerosis, induración y atrofia con desaparición de pliegues cutáneas. Los pacientes muestran una induración de la piel con una cara afilada con pérdida de arrugas de expresión; junto a otras manifestaciones como el fenómeno de raynadud, hiper o hipo pigmentación de zonas perifoliculares, telangiectasias en tronco, dedos, lengua labios, etc.

El tratamiento es similar a la dermatomiositis con una terapia tópica y sistémica combinada.