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El lupus eritematoso es una enfermedad aurotinmunitaria multisistémica que predomina en el sexo femenino. Su patogenia es muy compleja y se relacionan tanto factores genéticos como ambientales.

Lo primero que debemos saber es que no todos los “lupus” son iguales y que deberemos distinguir entre lupus eritematoso cutáneo crónico, lupus eritematoso cutáneo subagudo, lupus eritematoso cutáneo agudo y lupus eritematoso sistémico.

Dependiendo del tipo de lupus diagnosticado las lesiones clinicas serán muy variopintas desde lesiones induradas, eritematovioláceas, alteraciones de pigmentaciónn, atrofia epidérmica, cicatrices residuales, etc.

En cuanto al tratamiento, el primer paso consiste en explicar al paciente la naturaleza y la evolución de la enfermedad siendo fundamental evitar la exposición solar en las horas de máxima radiación. Además se deben estudiar cuidadosamente todos los medicamentos que toma el paciente para descartar lesiones de lupus inducidas por fármacos.

El tratamiento se basa a nivel tópico en corticoides tópicos de potencia alta o muy alta pautados de forma cíclica, inhibidores de la calcineurina, imiquimod, retinoides, etc. Según la severidad del cuadro podemos tener otras opciones terpéuticas como antipalúdicos, corticoides sistémicos, retinoides orales, talidomida, dapsona etc.