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La dermatitis atópica es una enfermedad típica de la infancia, aunque existen casos (en general más severos) en la edad adulta. Es una enfermedad frecuente que afecta que afecta entre el 10-20% de la población general. Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica, pruriginosa y con un curso fluctuante. Su causa es multifactorial y además la genética juega un papel importante. Se relaciona con un estado de hipersensibilidad frente a alérgenos variados.

Las lesiones clínicas más frecuentes son placas eritematodescamativas en zonas de pliegues (huecos antecubitales y poplíteos) que en ocasiones pueden llegar a fisurarse por la inflamación coexistente.

La clave del tratamiento es la hidratación de la piel. Existen medidas básicas como la educación del paciente, eliminación de posibles alérgenos, recomendaciones dietéticas, disminución calor, utilizar prendas de algodón, etc. A nivel de tratamiento el gold estándar continúan siendo los corticoides tópicos, pero en casos con múltiples brotes podemos usar tratamiento “ahorradores de corticoides” en casos seleccionados. En casos más severos, o en adultos, pueden pautarse otras terapias en función de la gravedad como la fototerapia o tratamientos sistémicos.